
PARTE 2
Un sudor helado paralizó al hijo del dueño. Los murmullos de los clientes llenaron el salón mientras el pánico se apoderaba de su rostro descompuesto.»¡Esto es absurdo! ¡Ese testamento es una falsificación! ¡Yo soy su único hijo de sangre!», gritó el hombre fuera de sÃ, abalanzándose para arrebatarle los papeles al abogado.
El jurista se interpuso con firmeza y levantó una mano para detenerlo. «El testamento fue firmado ante notario público y ratificado con las pruebas médicas que demostraban el pleno uso de las facultades de tu padre», declaró con voz resonante. «Tu padre dejó estipulado que perdiste todo derecho por tu abandono y tu arrogancia. Adicionalmente, la Licenciada Camila solicitó la intervención de la seguridad para desalojarte».
Sin perder un segundo, los vigiantes del establecimiento tomaron al arrogante sujeto de los brazos y lo escoltaron hasta la acera pública entre las burlas de los presentes. Arruinado, sin un solo centavo en la bolsa y con las deudas acumuladas del extranjero, el despilfarrador hijo aprendió que la lealtad y el esfuerzo valen más que cualquier apellido, esa misma tarde depués de pensarlo muy bien y abrumado por las deudas, le pidió trabajo de rodillas a la nueva dueña y le suplicó perdón por todo el show que montó en el restaurante, la mujer lo perdonó y le dió trabajo pero estarÃa en periodo de prueba hasta saber si de verdad pensaba cambiar.
Moraleja «Quien pretende cosechar donde nunca sembró y humilla al trabajador honrado, termina descubriendo que la verdadera herencia pertenece a la lealtad y que la soberbia solo conduce a la mendicidad». El trabajo constante siempre rinde frutos; por eso, la ambición desmedida siempre termina pagando el precio del desprecio.