EL LIBRO ROJO: LA VERDAD DE LA HIJA CONSENTIDA

PARTE 2

La madre, con las manos temblorosas y el aliento cortado, tomó el libro rojo para constatar con sus propios ojos cada sello de expulsión y cada reporte por inasistencia y de tiempo vencido para entregar los trabajos de la escuela.»¡No, mamá, él está inventando todo! ¡Ese libro es falso!», chilló la niña de doce años con la voz ahogada por el pánico, retrocediendo aterrada hacia la pared.

El hijo mayor ni siquiera se inmutó. Con total tranquilidad, sacó su teléfono celular y reprodujo las grabaciones de la Profesora informando que la niña iba a reprobar el año escolar y además mostró las grabaciones donde la menor presumía entre sus amigas cómo manipulaba a su madre para sacarle dinero. «Todo el dinero que me robaste diciendo que era para su ‘futuro’ se fue en vano», sentenció el joven con una serenidad arrolladora. «A partir de hoy, no verás un solo centavo de mi sueldo. Mantén a tu hija con tu propio esfuerzo».

Sin esperar respuesta, el hermano tomó sus cosas y abandonó la casa para mudarse a su propio departamento. La madre quedó destruida en el suelo, llorando lágrimas de sangre sobre las boletas reprobadas y enfrentando la amarga ruina a la que la llevó su ciego favoritismo.

Moraleja «Quien humilla al hijo trabajador para alcahuetear las mentiras de un consentido, termina cosechando el amargo fruto del engaño y la ruina». El tiempo siempre desenmascara la hipocresía; por eso, la justicia tarde o temprano pone a cada quien en su lugar.

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