
PARTE 2
El color desapareció por completo del rostro del criminal en el instante exacto en que las sirenas de la policía rompieron el silencio de la calle. Las luces rojas y azules de al menos tres patrullas iluminaron de golpe la entrada de la escuela, bloqueando todas las salidas posibles y acorralándolo sin escapatoria. «¡Esto es mentira! ¡Tú no sabías nada!», balbuceó el hombre con la voz quebrada por el pánico, mientras intentaba correr hacia el callejón lateral.
Dos oficiales descendieron de inmediato de la patrulla principal y le cerraron el paso con firmeza, derribándolo contra el pavimento para colocarle los grilletes metálicos. «Queda usted arrestado por secuestro, trata de menores y extorsión», exclamó el oficial al mando con voz imponente. La madre, con el corazón latiendo al límite pero con la mirada firme de una leona protegiendo a su cría, recibió la llamada de su esposo confirmando que la niña había sido rescatada sana y salva en el parque. El despiadado criminal fue llevado directamente a prisión, sin rastro del dinero que le prometieron y enfrentando una larga condena por su cobarde delito.
Moraleja «Quien trafica con la inocencia de un niño y el dolor de una madre creyendo que su astucia quedará impune, termina descubriendo que el amor maternal no conoce límites y que la justicia siempre llega». La maldad nunca gana terreno; por eso, el egoísmo y el delito siempre pagan con la cárcel y la ruina.