
PARTE 2
La nuera perdía todo el color de golpe. Las lágrimas falsas se congelaron en sus mejillas al ver a su esposo reproducir el video en la pantalla de su teléfono móvil, donde se escuchaba claramente su risa maliciosa mientras arruinaba la comida de la anciana.»¡Amor, por favor, déjame explicarte! ¡Fue una broma, nada más!», balbuceó la mujer con la voz quebrada por el pánico, intentando acercarse a él para arrebatarle el teléfono de las manos.
Sin embargo, el esposo la apartó con firmeza y frialdad. «La broma se te acabó. Intercambié los platos; ese plato con sal y picante extremo es el que te vas a comer entero ahora mismo», sentenció el hombre con voz imponente. La nuera rompió en llanto al verse obligada a tragar la comida abrasiva bajo la mirada fija de su esposo y de la anciana, quien se levantó serena para entregarle las maletas listas en la entrada. Al terminar de atragantarse con su propia maldad, fue echada a la calle sin un solo centavo, arruinada y repudiada por haber intentado envenenar a quien le daba techo.
Moraleja «Quien siembra veneno y maldad para deshacerse de quien le estorba, termina probando de su propia medicina y pagando el precio de su desprecio». La traición familiar siempre vuelve al origen; por eso, la crueldad y la soberbia terminan comiendo de su propio plato.