EL JARDINERO Y EL EMPRESARIO: EL DESALOJO AL INGRATO

PARTE 2

La risa burlona del hermano empresario se desvaneció por completo a la mañana siguiente cuando el timbre de la residencia sonó fuertemente. Al abrir la puerta, la sangre se le heló al ver a su hermano jardinero parado en la entrada, luciendo un impecable traje de diseñador y acompañado por un ejecutor judicial y dos oficiales de policía.»¡Esto no puede ser! ¿Qué haces tú con esa ropa? ¡Lárgate de mi casa antes de que llame a la autoridad!», gritó el empresario con la voz quebrada por el pánico, retrocediendo torpemente al notar que los oficiales ni siquiera lo miraban a él.

El ejecutor sacó el expediente inmobiliario con sello notarial y se lo mostró en la cara. «Aprende a moderar tu lenguaje. El joven no es ningún intruso: él acaba de comprar la totalidad de este inmueble en el que usted debe 3 meses de renta», sentenció el funcionario con voz firme. El jardinero dio un paso al frente y clavó su mirada gélida en su hermano y en la madre. «Hoy ejecuto la rescisión inmediata de tu contrato de alquiler por falta de pago. Tienen exactamente diez minutos para sacar sus cosas de mi casa».

El hermano cayó de rodillas suplicando piedad entre lágrimas al darse cuenta de que no tenía adónde ir, mientras la cínica madre observaba paralizada cómo la policía sacaba sus maletas a la acera, dejando a ambos en la calle, humillados y en la ruina por haber despreciado al pilar de la familia. ya llegada la noche el nuevo dueño de la casa los dejó entrar pero les dió la habitación diminuta donde antes el dormia para que ambos la compartieran por unos dias.

Moraleja «Quien juzga el valor de un ser humano por la tierra en sus manos creyendo que el lujo le da impunidad, termina descubriendo que el trabajo honesto edifica imperios y que la soberbia siempre firma su propia ruina». La dignidad jamás se pisa; por eso, la ingratitud y el desprecio siempre pagan el precio de su propia caída.

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