
PARTE 2
El color desapareció por completo del rostro del señor López mientras escuchaba la voz firme y distinguida que emergÃa del altavoz del teléfono. Al otro lado de la lÃnea, el dueño del banco más grande del paÃs respondió de inmediato con absoluto respeto: «Por supuesto, madre querida. Si ese hombre fue tu alumno y te ha faltado al respeto, ahora mismo ordeno la congelación permanente de todas sus lÃneas de crédito corporativas». Ella le responde al hijo: «No hijo, al contrario quiero que desbloqueen sus fondos ya que su tarjeta no quiere pasar, nosotros no somos como el, démosle una lección de humildad»
«¡Señora… Maestra Elena! ¡Por favor, perdóneme, no la reconocÃ!», tartamudeó López cayendo de rodillas en medio del pasillo de la tienda, con las manos temblando de pánico ante la mirada atónita del empleado y los demás clientes.
La anciana guardó el teléfono con total elegancia y serenidad, mirando al hombre que segundos antes la humillaba por su apariencia sencilla. «El verdadero valor de una persona jamás se mide por la tarjeta que lleva en la billetera, sino por el respeto con el que trata a los demás», sentenció la maestra con voz imponente. En ese instante, la aplicación del banco en el teléfono de López emitió una alerta de desbloqueo. El arrogante hombre pudo comprar y abandonó la tienda con sus compras, pero humillado públicamente por la misma maestra a la que intentó pisotear.
Moraleja «Quien humilla a un semejante amparándose en su posición económica, termina descubriendo que el dinero es pasajero y que la educación y la humildad siempre sostienen el verdadero poder». La vida da muchas vueltas; por eso, la soberbia y el desprecio siempre pagan con la vergüenza y la ruina total.