EL DESPIDO INJUSTO: LA NUEVA DUEÑA DE LA EMPRESA

PARTE 2

El Director se suelta de la custodia policial y regresa enardecido a enfrentar ala secretaria gritando:»¡Esto es una broma absurda!», gritó con la voz temblorosa, intentando arrebatarle los documentos al presidente. «¡Esta mujer solo era una simple secretaria! ¡No tiene el dinero ni la capacidad para comprar nuestra corporación!».

El presidente de la junta lo apartó de un empujón con expresión seria y reverenció a la mujer con profundo respeto. «Señor director, los documentos son cien por ciento auténticos», confirmó con la voz quebrada por los nervios. «La señora es la inversionista mayoritaria del grupo financiero internacional que acaba de absorber nuestra firma. A partir de este momento, ella es la presidenta ejecutiva de la compañía».

La antigua secretaria dio un paso al frente con impecable elegancia, guardó la carpeta en su portafolios y lo miró fijamente. «Hace tres años me despidió con prepotencia asegurando que yo no era nadie sin esta empresa, pero su soberbia le impidió ver que utilicé cada liquidación y cada conocimiento para construir mi propio imperio», declaró con absoluta serenidad.

Sin perder un segundo, la nueva presidenta llamó a los guardias de seguridad para que escoltaran al arrogante exdirector fuera del edificio y le revocaran el acceso a todas las instalaciones. El hombre quedó en la acera entre la humillación y el asombro de sus empleados, aprendiendo que la soberbia destruye al arrogante y que el esfuerzo honesto siempre alcanza el éxito.

Moraleja «Quien humilla a un trabajador y desprecia el talento ajeno creyendo que su posición es eterna, termina descubriendo que la vida da vueltas y que la perseverancia supera a la soberbia». Ningún puesto define el valor de una persona; por eso, el destino siempre premia la dignidad y deja en la ruina al arrogante.

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