
PARTE 2
SofÃa tartamudeando por el susto alcanzo a jutificarse inventando una mentira: «Mateo… puedo explicártelo… eso es una broma de los de la oficina…» pero Mateo no pierde la calma. Con una sonrisa muy frÃa, abre la caja frente a ella y saca dos boletos de avión de primera clase a ParÃs… a nombre de SofÃa y de su jefe. Rompe los boletos, la mira a los ojos y con voz muy serena le dice: «No tienes nada que explicar, SofÃa… porque está muy claro, tu jefe y tu son amantes».
SofÃa sintió que el mundo se le venÃa abajo en un solo segundo. El color de su rostro desapareció por completo y sus manos comenzaron a temblar desenfrenadamente mientras intentaba quitarle la caja a Mateo. Tartamudeando con una voz desfigurada por el pánico, suplicó: «¡Mateo, por favor! ¡Escúchame! Fue un momento de debilidad… Mi jefe me manipuló, yo no querÃa ir a ningún lado con él… ¡Tú sabes que este taller es de los dos, no me puedes hacer esto!».
Mateo caminó hacia la puerta del taller, la abrió de par en par y le entregó las maletas de mano que SofÃa ya tenÃa listas escondidas detrás de la barra. Con una voz firme que retumbó en la habitación, le dijo: «El dinero de este taller, el que llamaste ‘de pasteles que no alcanzan’, fue el que usaste sin mi consentimiento para financiar los lujos de tu aventura. Pero acabo de congelar todas las cuentas bancarias asociadas y notifiqué a la junta directiva de tu empresa sobre el desvÃo de fondos que hicieron tu jefe y tú».
En ese preciso instante, el teléfono de SofÃa comenzó a sonar sin parar: era su jefe, desesperado porque acaba de ser despedido sumariamente por el departamento legal de la agencia. SofÃa cayó de rodillas sobre el piso de madera, llorando de vergüenza e impotencia al verse completamente descubierta, sin empleo, sin viaje y sin el hombre noble que lo habÃa dado todo por ella. Mateo la miró por última vez con serenidad, le retiró el anillo de bodas de la mano y sentenció: «Que tengas un buen viaje a la calle, SofÃa. Tu reservación en mi vida acaba de ser cancelada para siempre».
Moraleja
«Quien desprecia el trabajo honesto de su pareja y utiliza la traición para alimentar sus ansias de grandeza, termina descubriendo que las mentiras pagan la factura más cara de la vida y que la lealtad jamás se negocia». El amor verdadero se construye con respeto y transparencia; por eso, la vida siempre se encarga de derribar los castillos de falsedad de los ingratos.