
PARTE 2
Un frÃo helado paralizó al empresario, el color desapareció por completo de su rostro al reconocer el emblema del tribunal supremo en la carpeta del juez. «¡Esto es imposible! ¡Ese papel viejo no tiene ninguna validez legal!», gritó el hombre fuera de sÃ, intentando avanzar hacia el juez con la voz quebrada.
El Juez de Distrito se interpuso con absoluta serenidad y levantó la mano para detenerlo. «No solo es plenamente válido, sino que este tÃtulo patrimonial histórico demuestra que el banco que le vendió la hipoteca pertenecÃa a su propio padre, quien falsificó las escrituras para despojar al señor Tomás hace treinta años», sentenció el magistrado con voz imponente. «El tribunal de tierras ha declarado la nulidad de la deuda y ha librado una orden de aprehensión inmediata por fraude masivo y despojo agravado».
En ese preciso momento, dos patrullas de la policÃa federal se estacionaron junto a la parcela. Ante la mirada atónita de todos los peones, el codicioso empresario fue esposado y subido a la patrulla en medio de la vergüenza absoluta, perdiendo la inversión de su vida y pagando en la cárcel el delito que su propia familia cometió contra el humilde campesino.
Moraleja «Quien pretende arrebatar el sustento del trabajador humilde valiéndose del engaño y el poder del dinero, termina descubriendo que la verdad no se compra y que la justicia tarda, pero siempre desentierra la ruina del malvado». El respeto a la tierra y a quien la trabaja se defiende con honor; por eso, la soberbia siempre termina pagando el precio del deshonor.