EL VESTIDO ROBADO: LA VENGANZA DE CAMILA

PARTE 2

Marcos y Sofía se quedaron con el rostro desencajado y la voz temblorosa mientras la victoria iluminaba la mirada de Camila. Sofía dejó caer la copa de vino al suelo, mientras intentaba en vano pasar su tarjeta personal para pagar el servicio de banquetes a domicilio que acababa de llegar a la puerta. «¡Marcos, haz algo! ¡La tarjeta rebotó y me están cobrando a mí!», gritó la amante entre lágrimas de rabia y vergüenza.

Marcos intentó abalanzarse hacia Camila para quitarle el teléfono, pero en ese preciso instante se escucharon tres golpes secos en la puerta principal. Al abrir, ingresó el propietario del apartamento junto a dos oficiales de la policía municipal. «Buenas noches», anunció el arrendador con voz seria. «La señora Camila es la titular exclusiva del contrato de alquiler y notificó hoy la cancelación inmediata del inmueble, además de presentar una denuncia por invasión y apropiación indebida de bienes personales».

Los oficiales procedieron a notificar a Sofía que debía quitarse el vestido de diseñador en el acto o sería trasladada a la comisaría por robo de prendas y uso indebido de tarjetas. Marcos cayó de rodillas suplicando una oportunidad, pero Camila lo miró con absoluto desprecio mientras los oficiales los escoltaban a ambos hacia la calle con sus pertenencias en bolsas de basura. Aprendieron de la forma más dura que la traición y la prepotencia siempre se pagan con la ruina total.

Moraleja «Quien humilla a su pareja y pretende construir una vida de lujos sobre la traición y el dinero ajeno, termina descubriendo que las apariencias se caen rápido y que la justicia siempre deja en la miseria a los desalmados». La dignidad y el respeto no se negocian; por eso, la soberbia de los traidores siempre paga la factura más alta.

Scroll al inicio